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CARTA FRATERNA A LOS OBISPOS Y AL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN CENTRO AMÉRICA, AL PRESENTARLES LOS FRUTOS DEL ENCUENTRO CENTROAMERICANO DE MISIONES PARA DAR SEGUIMIENTO AL “ PLAN DE MISION AD GENTES DE AMÉRICA CENTRAL.”
Queremos compartirles la alegría y la esperanza suscitada en nosotros, durante la celebración de la Reunión Centroamericana Post Cam2-Comla7, en la ciudad de Guatemala del 19 al 21 de abril del presente año, con el objeto primordial de asegurar los frutos admirables del reciente Congreso Americano Misionero. Participamos seis obispos encargados de las Misiones en las respectivas Conferencias Episcopales del Istmo, los Directores Nacionales de la Obras Misionales Pontificias, algunos Vicarios de pastoral y un número representativo de laicos, religiosos y religiosas.
Iniciamos esta reunión, como es natural, a los pies de Jesús Sacramentado en el Santuario de Adoración Perpetua, para agradecer todas las gracias recibidas e implorar la luz y la fuerza a fin de poder concretizar, en líneas claras y eficaces, el trabajo urgente al que el Señor nos invita.
En la primera sesión, se nos presentó una visión histórica, breve pero muy concreta, de los antecedentes y la situación actual, en orden a la elaboración del Plan de Misión ad gentes de América Central. No pudimos menos que recordar con gratitud algunos acontecimientos memorables que le dieron una fisonomía especial y ejemplar al CAM2: el hecho de que la preparación y la realización de este importante acontecimiento eclesial fueran asumidas por las seis conferencias episcopales, involucrando también a los Vicarios de Pastoral y a los Directores Nacionales y Diocesanos de las OMP, constituye un momento histórico en la labor pastoral de nuestras Iglesias. En los múltiples encuentros, durante los cuatro años que duró la preparación, se creó entre nosotros un fecundo clima de fraternidad, solidaridad y mutuo conocimiento. La actividad de varios miles de laicos comprometidos fue un instrumento inapreciable e insustituible para el éxito de esta manifestación del compromiso misionero y luego la participación activa, entusiasta y responsable de mas de 3 mil congresistas venidos de todos los países del Continente, provocaron un despertar de la conciencia misionera que, sin duda alguna, se manifestará en una actitud totalmente renovada de la vivencia cristiana y de la práctica pastoral.
Todo lo anterior quedaría reducido a un fraterno encuentro continental y a una bella celebración si no se concretizan los anhelos suscitados en el Congreso en unas conclusiones concretas y realizables. Por eso le dimos una importancia primordial a la entrega oficial de las Conclusiones del CAM2, realizada en la Basílica de Nuestra Señora de Los Ángeles, en Cartago, Costa Rica, el 18 de febrero del 2,004, en donde se constataron los frutos de aquel Congreso y la toma de conciencia de numerosos agentes pastorales frente a la misión ad gentes. Esta realidad, sin duda, constituye una riqueza que se pretende poner al servicio de la misión.
Juzgamos también sumamente importante crear una Comisión Centroamericana de Misiones (COMCAM), que será la encargada de mantener vivo el espíritu misionero y de animar la realización de los cuatro programas del Plan de Misión ad gentes de América Central.
A la luz de los aportes de la Redemptoris Missio y Cooperatio Missionalis, así como de las Conclusiones del CAM2comla7, hicimos también una revisión reposada y reflexiva de los cuatro programas que incluye el Plan, con el fin de establecer el proceso que facilite el funcionamiento de cada uno de ellos. Los aportes en los grupos de trabajo, integrados de manera heterogénea, ofrecieron ideas sobre algunas estrategias pastorales que se puedan implementar, la estructura de funcionamiento, etapas para su realización y algunas acciones para poner en marcha cada programa.
En consonancia con las conclusiones del CAM2comla7, consideramos como el fruto principal y más concreto la formación y animación de misioneros (sacerdotes, religiosas-os y laicas-os) a través de un Centro Misionero, cuyas características y funcionamiento deben ser debidamente estudiados y lentamente experimentados.
Somos testigos del espíritu misionero que el Señor ha suscitado en tantos de nuestros connacionales en todo el istmo centroamericano. Sabemos que los Obispos con gran responsabilidad han asumido la conducción de ese espíritu misionero hacia manifestaciones muy concretas y permanentes. Por eso, al mismo tiempo que pedimos a Dios, Señor y Dador de vida, que bendiga nuestro trabajo para que su Reino venga, ponemos en las manos de los Pastores de la Iglesia en Centroamérica los frutos de este Encuentro con relación al Plan de Misión Ad Gentes, con confianza y fraterno amor, con la seguridad de que será llevado a feliz realización bajo su paternal orientación.
Este encuentro lo concluimos con la celebración Eucarística en el Santuario del Santo Hermano Pedro, en la ciudad de Antigua Guatemala. Imploramos a Dios que el ejemplo de este gran santo, nos anime a seguir comprometidos en la predicación del evangelio de la vida. Santa María, Estrella de la evangelización y Madre de la misión, ruega por nosotros.
Guatemala, abril 21 de 2004.
Mons. Julio Cabrera Ovalle
Obispo de Jalapa, Guatemala
Presidente Comisión Central CAM2comla
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P. Antonio Bernasconi
Director Nacional de
Obras Misionales Pontificias, Guatemala, Centroamérica
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