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Tercer visita de Su Santidad Juan Pablo II a Guatemala Con ocasión de La Canonización del Hermano Pedro de San José Betancur 29 y 30 de julio 2002 |
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Tema 7 de la Catequesis Preparatoria con ocasión de La Canonización del Hermano Pedro de San José Betancur y Tercera Visita de su Santidad Juan Pablo II Arquidiócesis de Santiago de Guatemala AMBIENTACIÓN: (Colocar signos como sandalias, bastón, la barquita, morral, etc. y rezar la oración del Congreso Misionero). ILUMINACIÓN BÍBLICA: Mateo 10, 37-39 REFLEXIÓN: El encuentro entre Europa y América a finales del siglo XV ha hecho posible escribir una nueva página de la historia de la evangelización. Recordemos que los impulsos del Hermano Pedro de venir a estas tierras de las Indias era para trabajar por la salvación de las almas. Seguramente el Hermano Pedro tenía algún conocimiento de esta región, porque muchos tinerfeños habían emigrado hacia ella y algunos, como Fray Luis de San José Melián, habían regresado temporalmente a su patria. Recordemos que muchos naturales de las Islas de Gomera y Tenerife organizaron una expedición a Guatemala, estableciéndose en las costas guatemaltecas del Océano Pacífico. Todavía en Guatemala hay huellas de las influencias tinerfeñas, como por ejemplo las tradicionales alfombras de flores y aserrín coloreado, que se hacen en Semana Santa y el Día de Corpus Christi en la Antigua Guatemala y otros lugares semejantes a los que por el Corpus se realizan en Tenerife en la región de Orotava, Villaflor y La Laguna con tierras de distintos colores. Entre los viajes de Fray Luis a Roma, por su servicio de procurador de la Orden Franciscana, en el regreso a Guatemala se quedó por algunos días en Tenerife para saludar a los suyos. Seguramente habló de las nuevas tierras y las misiones entre los indios de Tegucigalpa (Honduras) y de los primeros mártires. El Hermano Pedro probablemente oyó al heroico misionero y sus palabras encendieron en él el deseo de morir mártir predicando el Evangelio en los mismos infieles. Además, los relatos de Indias y las informaciones acerca de los atropellos y abandono que sufrían los indios y negros no faltaban en esa época y suscitarían en el Hermano Pedro el deseo de misionar entre ellos. Muerto su papá Amador González, el Hermano Pedro asumió la responsabilidad de la familia, hasta que su madre pensó proponerle casamiento con una joven vecina de su casa. Propuesta que sorprendió al Hermano Pedro, porque él escondía el deseo de ser sacerdote y misionero en las Indias. Queriendo hacer luz en sus pensamientos, y no fiándose de sí mismo, el Hermano Pedro quiso pedir consejo a una persona iluminada y espiritual. De aquí en adelante, pedir consejo será una de sus grandes estrategias para conocer la voluntad de Dios, lo que conoceríamos hoy como el discernimiento espiritual. Aunque muy reservado y callado, tenía dentro carácter y decisión para la acción. Prudente y obediente, no soportaba obstáculos que le impidiesen cumplir lo que retenía ser voluntad de Dios. El Hermano Pedro entrará a esta ciudad de "Santiago de los Caballeros" pobre y desconocido, pero totalmente dispuesto a ofrecer su vida por los últimos. Sintió en carne propia la necesidad de pedir limosna y por la noche no tenía un lugar apropiado para descansar. Compartió el destino de los muchos menesterosos que vagaban por las calles y dormían debajo de los portales. Esos días fueron también preciosos, porque les sirvieron para descubrir la dura realidad de la ciudad capital. Una experiencia que la Providencia Divina permitió para disponer el alma del Hermano Pedro al gran proyecto de la casa de convalecencia y de acogida para los niños indigentes. Un simple pastor de ovejas, pobre e iletrado atraviesa el océano con el sólo deseo de anunciar a Cristo y llegando a América se vuelve en uno de los más destacados testigos del amor cristiano de la primera evangelización del Nuevo continente, fundando el primer hospital de convalecencia y escuelas de catequesis y primeras letras para niños abandonados. Se trata de una evangelización que cubría los elementos fundamentales de la vida, la salvación del alma iba unida a la salvación en vida, abastecía de vestido a los niños que lo necesitaban, daba de comer al hambriento y albergaba en su casita a los forasteros de la calle. Seguramente diríamos hoy una pastoral social integradora. Su verdadera preocupación ha sido la de ayudar a la gente de todas clases sociales a vivir su fe y preocuparse de la salvación eterna. Con su vida ejemplar y con palabras sencillas y afectuosas tratará de mostrar la esencia del cristianismo: el Amor que se hace amor. Fue en el obraje de don Pedro de Armengol, donde comenzó sus primeros impulsos de evangelización, en medio de 400 esclavos y forzados provenientes de las ocho cárceles de esta ciudad. Se improvisa como catequista de personas consideradas y tratadas poco más que animales. El humilde pastor tinerfeño con su humildad y dulzura se gana la simpatía de aquellos hombres, que sólo conocían la violencia y el maltrato. El abandono espiritual y moral en que versaban los esclavos, los presos, los trabajadores y los niños indigentes no dejó indiferente al Hermano Pedro, y en lugar de levantar la voz contra alguien; más se sintió desafiado a testimoniar el amor de Cristo, que veía reflejado sufriente y abandonado en las conciencias de aquellos desgraciados, que nadie consideraba dignos de salvación. La evangelización del Hermano Pedro se basó en el testimonio visible del cumplimiento del Evangelio: "Tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estaba enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver". El espíritu misionero del Hermano Pedro era fortalecido por los largos ratos de oración frente al crucificado, y con el impulso de la Virgen María se sentía hacer de madre, integrando así en la evangelización la acción y la contemplación recordándonos en sus escritos: "la vivienda cristiana debe seguir los ejemplos de Marta y María, que son estampas de vida activa y contemplativa. El que fuere como Marta, es decir, tan activo, que no se acordare de María, es decir, de lo contemplativo, va perdido; y el que fuere tan María, es decir, tan contemplativo que no se acordare de Marta, vive engañado." (Escritos del Hermano Pedro pag. 36) La tercera visita de su Santidad y la canonización del Hermano Pedro deberá ayudar a nuestra iglesia particular de Guatemala a impulsar con ardor la tarea misionera ahora que nos aproximamos a vivir el segundo Congreso Americano Misionero (CAM2-COMLA7) que Guatemala, juntamente con los demás países de América Central está preparando y celebrará en noviembre del próximo año 2003. Sin duda que el testimonio de Santidad del Hermano Pedro como misionero del amor de Dios, estimulará dicha preparación y celebración de este acontecimiento tan significativo para nuestra iglesia. (Cfr. Carta Pastoral de la CEG "Anda y haz tu lo mismo"). La vivencia del Año Santo Misionero que iniciaremos en el mes de noviembre del presente año, nos ayudará también a reconocer nuestra tarea evangelizadora y remar mar adentro. DIÁLOGO ¿Qué acciones misioneras se realizan en tu parroquia? ¿Cómo prepararías el Santo Año Misionero con motivo del Congreso Americano Misionero? MOMENTO DE ORACIÓN: Se sugiere concluir con la misma oración del Congreso Misionero Americano. Regreso a página anterior |
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